Cuando el agresor se disponía a rematarlo, su edecán, Enrique Loynaz del Castillo, lo derribó de un balazo, y días después tuvo que huir en un barco rumbo a Nueva Orleáns debido al revuelo por tal hecho en la comunidad española asentada en la ciudad.
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Autor
Nubia Piqueras Grosso
Título de la fuente
Maceo en Costa Rica. Pistola regresa a Cuba después de 100 años